jueves, 28 de noviembre de 2013

TEATRO DE GUIÑOL PARA LA CULTURA DEL ACUERDO

ÉRASE UNA VEZ...
               Señoras y señores, niños y niñas...ayer fue un gran día, puesto que ha regresado con todos nosotros OLGA, la mediadora, pionera y difusora de la “cultura del acuerdo”en TRIANA.
               En un principio, cuando empezó su bagaje en esta materia, todos la tomaban por loca,  ella confiaba plenamente en esta vía de gestión de conflictos, con lo cual, siguió caminando y progresando hasta que, hoy por hoy, es admirada y gran considerada.
               Y...¡no ha venido sola!, la acompaña su querido amigo “Manolo Pan”, un pequeño niño que vive junto a sus padres y hermanos en el emblemático barrio de Triana (Sevilla). Juntos contarán una experiencia dónde saltan las alarmas y se crea un ambiente de tensión y preocupación, que, sin embargo, contará con aportaciones e intervenciones que sacarán las mejores carcajadas de nuestro pequeño público.

               Para nosotros, como equipo, ha sido una experiencia increible en la que hemos disfrutado con las risas, las aportaciones, la imaginación y baile de estos pequeñines, que sin duda, constituyen la semilla donde ha de florecer una nueva forma de educación basada en el diálogo y la convivencia pacífica. Por Marga Estepa

miércoles, 6 de noviembre de 2013

DIFERENCIA ENTRE ARBITRAJE Y MEDIACION

DIFERENCIAS ENTRE ARBITRAJE Y MEDIACIÓN En la actualidad, existe una convicción común que las palabras “arbitraje” y “mediación” sean sinónimos cuando, en realidad, ambas palabras representan jurídicamente a dos instituciones distintas que tienen una normativa, un procedimiento y un efecto muy diferente entre ellas. Dichos métodos alternativos de resolución de conflictos tienen formas y efectos muy distintos, y lo único que comparten ambos sistemas es la finalidad que persiguen, es decir, se acude a ellos para evitar un proceso judicial convencional. Estas son algunas de las características entre Mediación y Arbitraje: En el arbitraje, las partes deciden de forma voluntaria que una determinada controversia sea dirimida por un tercero, es decir, el Árbitro, mediante la emisión de una decisión vinculante para ambas. Dicha decisión recibe el nombre de Laudo. Sin embargo, en la mediación, el Mediador se limita a acercar las posturas de las partes, favoreciendo la firma de un posible Acuerdo que satisfaga a ambas. En la mediación son las partes quienes ponen fin eventualmente a la controversia de un modo voluntario mediante el correspondiente acuerdo. Las partes siguen siendo dueñas de la eventual decisión tomada, mientras que en el Arbitraje las partes están obligadas a aceptar y acatar la decisión emitida por el Árbitro. La mediación es un encuentro, cuyos resultados no serán vinculantes para las partes. Los involucrados se reúnen con un Mediador cuya función es única y exclusivamente buscar puntos de acuerdo entre las partes, pero de modo alguno podrá obligar a las mismas a que resuelvan su conflicto. En cuanto a los efectos, en la mediación las partes pueden eventualmente atribuir eficacia ejecutiva al acuerdo mediante su elevación a escritura pública. En el arbitraje, el Laudo emitido por el Árbitro tiene efectos ejecutivos propios como cualquier otra Sentencia judicial. Esto quiere decir que el eventual incumplimiento de lo pactado (en la mediación) o de lo ordenado (en el arbitraje) generará efectos opuestos, visto que el incumplimiento del Acuerdo logrado a través del mediador obligará necesariamente a una de las partes a interponer de un procedimiento ordinario mientras que, el incumplimiento del Laudo, comportará directamente la interposición de un procedimiento ejecutivo para conseguir el cumplimiento judicial de lo establecido. En conclusión, considero que una de las razones por las que acudir a mediación es que iniciar el procedimiento supone pocos riesgos, ya que las partes siempre van a tener el control de la controversia y pueden acabar con la mediación cuando lo deseen. Por lo general, acudir a un procedimiento de mediación siempre suele ser positivo, porque aunque las partes no lleguen a alcanzar el acuerdo, éstas habrán acercado posturas y habrán intentado poner solución a sus problemas de una manera más pacífica. María Gámez Casado.

jueves, 31 de octubre de 2013

EL BUEN ACUERDO EN MEDIACION



                ¿Qué entendemos por un buen acuerdo en mediación? ¿Siempre tenemos que llegar como objetivo final a la firma del ACUERDO? ¿Podríamos realizar como profesionales de la mediación un trabajo eficaz y eficiente sin necesidad de llegar al mismo?
                En multitud de ocasiones, tanto nosotros, mediadores profesionales, como las partes, nos cegamos en que el objetivo final del proceso de mediación consiste en llegar a un acuerdo. Pero imagínense que las partes finalmente no encuentran intereses y necesidades que puedan equilibrarse satisfactoriamente para ambas después de haber conocido en toda su plenitud el conflicto; ¿Creeis que hemos fracasado como profesionales?
                Queridos amigos/as, siguiendo nuestra filosofía de la Escuela Sevillana de Mediación, más que en la firma del acuerdo, la clave se encuentra en la GESTIÓN del conflicto a lo largo del proceso, mediante el cual se afianzan las relaciones, se construyen y fortalecen los canales de comunicación y diálogo, las partes son concientes del problema y, por tanto, se responsabilizan del mismo, se sienten protagonistas de su problema y elaboran sus propias soluciones o alternativas.
Así bien, una vez trabajado el conflicto en todo su contexto y llegados a tal recorrido y profundo aprendizaje es, en este punto de inflexión donde podemos llegar a  un buen acuerdo justo, estable, equitativo y duradero. ¿Qué pensais sobre esta reflexión?

Margarita Estepa.

martes, 15 de octubre de 2013

EL SILENCIO

¿Y si le dedicamos un momento al silencio? por CONCHA GARCIA ROMERO

Algo que a veces nos resulta incómodo, como es el silencio, puede llegar a ser imprescindible. Si lo encuadramos dentro del proceso de mediación,hemos de darle la importancia que tiene. Existe antes,durante y después del proceso.

Debemos respetar estos momentos de reflexión, asimiliación,de miradas, de comprensión,aceptación o reconocimiento por parte de los mediados.

Es el complemento necesario para ayudar a solucionar el problema. El objetivo fundamental del mismo es generar un espacio para el reencuentro con uno mismo, ayudado por la pregunta y consecuentemente, asumir una actitud reflexiva.

El silencio le permite al mediador prestar atención no sólo a lo que dicen las partes, sino, paradójicamente, a lo que no dicen.
 
El silencio es revelador. Revelador de intenciones, de prejuicios, de emociones. El silencio nos hace cautivo de las miradas y por tanto del contacto mas allá de las palabras.
 
A través del silencio las partes se muestran tal como son y sobre todo "hablan" por los sentidos, las sensaciones.
 
Silencio del Mediador.... silencio de los mediados.... silencio en el proceso.... silencio en las posiciones, en las necesidades, en los intereses. Silencio al fin y al cabo que es necesario, al igual que la discusión, el debate o las muestras de emociones. Valoremos el silencio en su justa medida.... desde la Escuela Sevillana de Mediación y el Sevicio de Mediación de Triana os animamos a "guardar silencios" como experiencias de vida.

jueves, 3 de octubre de 2013

HABLEMOS DEL MEDIADOR

      Hablemos del mediador… (Concha Garcia Romero)
      Quien acude a un proceso de mediación se plantea numerosas preguntas debido al desconocimiento de esta forma de solucionar conflictos, nueva para muchas personas. Dudas como por ejemplo, ¿Cómo irá el proceso? ¿Cómo será el “temido” encuentro con…(familiar, amigo, vecino, socio…)?, ¿Seré capaz de soportarlo? ¿Qué tendré que contar?  Pues bien, antes estas dudas e incertidumbre de los mediados o futuros mediados, el mediador debe presentarse como una persona cercana, que transmita la confianza necesaria de manera que las partes encuentren su espacio para poder trasladarle su circunstancias, emociones, la situación por la que atraviesa y por la que se ven envueltos y es motivo de esta asistencia al proceso de mediación, y todo ello conciliándolo con la profesionalidad que le caracteriza.
      Cuando una persona se encuentra por primera vez delante del mediador, debido al estado en que puede hallarse, es posible que se muestre hermética, nerviosa e incluso violenta. Es por ello que este primer encuentro considero  que debe ser individualizado, dirigido a informar y preparar al mediado para el posible proceso que realizaremos. Será aquí cuando el mediador debe desplegar sus habilidades para hacerle saber que ha elegido una buena opción, para hacerle sentir cómodo y seguro de su decisión, independientemente de que en un futuro decida apartarse del proceso. En definitiva, para crear un ambiente distendido, idóneo para tratar ese tema que tan delicado le es a las partes en conflicto.
      Entonces, ¿cuáles son las características que buscamos en un mediador? Precisamente esta es la pregunta que hacemos en nuestras sesiones a los chicos de los colegios ante los que llevamos a cabo nuestros proyectos de mediación educativa. No es exactamente así la pregunta. Se la planteamos de la siguiente manera: ¿cómo te gusta que sean las personas? Así imaginan cómo sería su ideal y es a ese mismo al que nos gusta adaptarnos. Divertidos, simpáticos, alegres, listos, sinceros, “buena gente”… éstos son algunos de los adjetivos que les gustaría atribuir a su mediador ejemplar, de tal modo que encuentren en esa persona ideal alguien a quien confiarle sus emociones, pensamientos y preocupaciones. Pero evidentemente según con qué tipo de colectivo o mediados estemos, deberemos ajustarnos a unos y otros.
      No sólo hemos de tener ese carácter especial al que nos referíamos anteriormente, sino que también tenemos que cumplir con la imparcialidad que caracteriza a la figura del mediador. Debemos saber manejar las situaciones, controlarlas, incluso me atrevería a decir, “jugar” con ellas, para dirigir el proceso hacia cada una de las fases con las que se debe cumplir.
      Éstas habilidades con las que cuenta y trabaja el mediador, pueden ser adquiridas a través del aprendizaje y sobre todo,  deben formar parte de su personalidad, de manera que, la naturalidad sea la base de este trabajo, que, como siempre decimos, será distinto en cada caso y ajustado a las necesidades de cada conflicto y personas inmersas en ellos.

      ¿Y tú? ¿Sabes cuáles son esas habilidades que tienes y puedes llegar a explotar para ser un buen mediador? 

martes, 1 de octubre de 2013

ASERTIVIDAD


La asertividad puede definirse como la intención de ofrecer un punto de vista sobre un tema determinado, comunicando las ideas y sentimientos propios, sin que la otra persona que escucha se sienta ofendida y por tanto muestre una actitud defensiva.

La asertividad en mediación consiste en tener la capacidad de hablar de nuestra realidad, y al mismo tiempo que la otra parte sea consciente de cómo somos ycómo nos sentimos.

La actitud asertiva en el mediador se manifiesta en cuatro rasgos básicos:

-        Es libre para expresar y manifestar lo que percibe y lo que piensa en el proceso.

-        Capacidad para expresarse con sinceridad, claridad y abiertamente con las partes.

-        Actitud proactiva de lucha por alcanzar su objetivo.

-        Actuar comprendiendo y aceptando sus limitaciones.

En cuanto a los distintos comportamientos asertivos destacan el estar pensando y hablar de uno mismo positivamente, y al mismo tiempo recalcar y resaltar las cualidades de la persona que está en frente.

Entre otros, también está el opinar de manera espontánea y natural, expresando lo que uno quiere o pide, así como mostrando las discrepancias que muestra con la otra parte.

No están dentro de los comportamientos asertivos el tener un comportamiento tímido o pasivo, no abriéndose uno mismo a la otra parte ni al mediador, así como un comportamiento agresivo, ya que éste lo único que consigue es prolongar el conflicto en el tiempo y no poder conseguir un buen clima de convivencia, manteniendo las relaciones y minimizando los efectos negativos del conflicto.

En definitiva, la asertividad nos permite defender nuestra opinión, expresando nuestros intereses de manera espontánea y transmitiendo nuestros sentimientos con la seguridad de que nadie los va a poner en duda, ya que nadie nos conoce mejor que nosotros mismos, así como discrepar con la otra parte de manera pacífica en relación a los distintos puntos de vista. Maria Gamez

miércoles, 18 de septiembre de 2013

COMUNICACIÓN VERBAL VS COMUNICACIÓN NO VERBAL



El principal vehículo de la comunicación es el lenguaje oral o escrito, que tiene como finalidad la comunicación del pensamiento a través de una serie de palabras.
Podemos creer, que en mediación, la comunicación que más nos incumbe es la oral. Sin embargo, los mediadores debemos poner atención a esos mensajes no verbales que se transmiten a través de los gestos y que nos puede ayudar a que una sesión de mediación sea mucho más fructífera y que prospere en el tiempo.
En lo que se refiere a la comunicación verbal, la elección de las palabras hechas por el sujeto emisor, indica prácticamente los intereses y sentimientos que quiere transmitir al sujeto receptor, los cuales si no son compartidos por éste hace que la comunicación entre ambos sea complicada.
Hay múltiples formas de comunicación oral. Los gritos, llantos y risas son otras formas de comunicación oral, las cuales pueden expresar diferentes situaciones anímicas y que son muy comunes en un proceso de mediación. En estos casos, el mediador se debe mostrar sereno y paciente, mostrarse cercano con el mediado, pero no puede caer en el error de dar respuesta al problema de esa persona, o hacer juicios de alguna de las partes.
La comunicación no verbal mantiene relación con la comunicación verbal, ya que suelen emplearse juntas.
Con respecto a la mediación, la comunicación no verbal contribuye a ampliar o reducir el significado del mensaje, ya que los gestos, postura y movimientos forman parte de los mensajes que lanzamos cuando se comunican con la otra parte.
Los silencios en la mediación es una señal que es aconsejable respetar por el contenido que ello puede conllevar y no precipitarnos, ya que ello podría ser causa de arruinar la mediación.
En función del contexto en que se desarrolla la mediación, es conveniente observar los gestos para prevenir, dentro de nuestras posibilidades como mediadores, reacciones adversas y emociones negativas e intentar que esa persona se sienta más tranquilo/a o más cómodo/a.
El lenguaje de los gestos, particularmente el de los brazos, el de las manos, el de la cabeza y el de los pies, es a menudo tan preciso y tan elaborado como el lenguaje verbal.
Algunos de estos mensajes no verbales como es el de cruzar los brazos indican desconfianza, si el mediado agita las manos demuestra que tiene facilidad de comunicación y en caso de ocultar con una mano, uno o varios dedos de la otra mano, es indicativo de inseguridad.
Es por todo esto, que los mediadores debemos poner tanta atención a las palabras, expresiones y tono de voz, como a esos mensajes no verbales que se transmiten a través de los gestos y que nos pueden indicar como orientar la mediación para una evolución favorable.

María Gámez.